miércoles, 29 de febrero de 2012

Aquel susurro lo cambió todo:
"Ve sin miedo a perder lo que tienes, porque solo así alcanzaras lo que deseas."

viernes, 6 de enero de 2012

TE DESEO


Te deseo primero que ames,
y que amando, también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
y que después de olvidar, no guardes rencores.
Deseo, pues, que no sea así, pero que si es,
sepas ser sin desesperar.

Te deseo también que tengas amigos,
y que, incluso malos e inconsecuentes
sean valientes y fieles, y que por lo menos
haya uno en quien confiar sin dudar.

Y porque la vida es así,
te deseo también que tengas enemigos.
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta,
para que, algunas veces, te cuestiones
tus propias certezas. Y que entre ellos,
haya por lo menos uno que sea justo,
para que no te sientas demasiado seguro.

Te deseo además que seas útil,
más no insustituible.
Y que en los momentos malos,
cuando no quede más nada,
esa utilidad sea suficiente
para mantenerte en pie.

Igualmente, te deseo que seas tolerante,
no con los que se equivocan poco,
porque eso es fácil, sino con los que
se equivocan mucho e irremediablemente
y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
sirvas de ejemplo a otros.

Te deseo que siendo joven
no madures demasiado deprisa,
y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
y es necesario dejar
que fluyan entre nosotros.

Te deseo de paso que seas triste.
No todo el año sino apenas un día.
Pero que en ese día descubras
que la risa diaria es buena,
que la risa habitual es sosa y
la risa constante es malsana.

Te deseo que descubras,
con urgencia máxima,
por encima y a pesar de todo,
que existen y que te rodean,
seres oprimidos,
tratados con injusticia y personas infelices.

Te deseo que acaricies un perro,
alimentes a un pájaro
y oigas a un jilguero erguir triunfante su canto matinal,
porque de esa manera,
sentirás bien por nada.

Deseo también que plantes una semilla,
por más minúscula que sea,
y la acompañes en su crecimiento,
para que descubras de cuántas vidas
está hecho un árbol.

Te deseo además, que tengas dinero,
porque es necesario ser práctico,
y que por lo menos una vez por año
pongas algo de ese dinero frente a ti y digas
"Esto es mío"
sólo para que quede claro
quien es el dueño de quien.

Te deseo también
que ninguno de tus afectos muera,
pero que si muere alguno,
puedas llorar sin lamentarte y sufrir
sin sentirte culpable

Te deseo por fin que
siendo hombre, tengas una buena mujer
y que siendo mujer, tengas un buen hombre,
mañana y al día siguiente,
y que cuando estén exhaustos y sonrientes,
hablen sobre amor para recomenzar.

Si todas estas cosas llegaran a pasar
no tengo más nada que desearte.

--Victor Hugo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

SOY GUERRERA.

SOY GUERRERO
mi espada es el amor,
mi escudo el humor,
mi hogar la coherencia,
mi texto la libertad.
Antes cuidaba que los demás no hablaran mal de mí, entonces me portaba como los demás querían y mi conciencia me censuraba.
Menos mal que a pesar de mi esforzada buena educación siempre había alguien difamándome. ¡Cuánto agradezco a esa gente que me enseñó que la vida no es un escenario! Desde entonces me atreví a ser como soy.
El árbol anciano me enseñó que todos somos lo mismo.
(Indio Quechua)

viernes, 9 de diciembre de 2011

Lo que llamamos “realidad”



El estado natural de la persona es paz y bienestar. Ese bienestar es un estado interior que no depende de las circunstancias externas. Lo que llamamos “circunstancias externas” como si no hubiéramos participado en su creación, no tienen realidad por sí mismas. Nosotros determinamos que es la realidad a través de nuestra percepción. Las circunstancias externas dependen de nuestro punto de vista y, de forma más amplia, de nuestro estado interior. Lo que ocurre por fuera, lo que llamamos “realidad” es una manifestación externa de lo que creamos por dentro, que se manifiesta como su reflejo. Según nuestra percepción, que depende del nivel de conciencia, la experiencia de “realidad” aparece en una gama que puede ir desde éxtasis a la paranoia.

Cuando la percepción de un acontecimiento nos aporta una sensación desagradable es normal que no la queramos sentir y prefiramos desconectarnos de nuestro mundo interior. Así, por aprendizaje y costumbre, nos resistimos a sentir nuestras emociones, los sentimientos de dolor, tristeza, rabia, frustración, amor, odio, desesperación o soledad.

Parece que los acontecimientos externos nos arrastran y nos convertimos en víctimas de nuestra creación.
Podemos utilizar estos acontecimientos externos, para devolver nuestra atención hacia el interior, poniéndonos en contacto con nuestras emociones para sentirlas tal y como se presentan que es una forma de aceptación.

Tapando y reprimiendo los sentimientos impedimos que se expresen completamente, que es la forma de interrumpir el movimiento natural dentro-fuera. Si nos permitimos sentir completamente la emoción o el sentimiento, el movimiento continúa. Pronto llega al fondo y empieza a transformarse; entonces el movimiento es hacia fuera. Si cuando sentimos tristeza o tenemos una pena en lugar de sentirla y darle la atención interior que nos pide, intentamos mirar hacia otro lado, hacia el exterior, distraernos, salir, ir al cine o de compras, el movimiento natural se interrumpe y empieza a generar tensión.

Si la atención al interior es nula o muy deficiente, el mundo interior toma una fuerza descontrolada y en el extremo el depresivo puede sufrir delirios y alucinaciones que son esas dimensiones interiores ocupando el exterior: Es el mundo interior imponiendo su película en el mundo exterior. Ese estado aparentemente inaceptable viene de alguna parte de la persona que está intentando expresar algo, una parte que no ha sido atendida, que no se ha sabido o querido atender y ahora se ha desbordado.

Josep Soler.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Amo a una mujer de larga cabellera...



Amo a una mujer de larga cabellera
como en un lago me hundo en su rostro suave
en su vientre mi frente boga con lentitud
palpo muerdo acaricio volúmenes sedosos
Registro cavidades me esponjo de su zumo
mujer pantano mío araña tenebrosa
laberinto infinito tambor palacio extraño
eres mi hermana única de olvido y abandono
tus pechos y tus nalgas de dobles montes gemelos
me brindan la blancura de paloma gigante
el amor que nos damos es de noche en la noche
en rotundas crudezas la cama nos reúne
se levantan columnas de olor y de respiros

Trituro masco sorbo me despeño
el deseo florece entre tumbas abiertas
tumbas de besos bocas o moluscos
estoy volando enfermo de venenos
reinando en tus membranas errante y enviciado
nada termina nada empieza todo es triunfo
de la ternura custodiada de silencio
El pensamiento ha huido de nosotros
Se juntan nuestras manos como piedras felices
Está la mente quieta como inmóvil palmípedo
las horas se derriten los minutos se agotan
no existe nada más que agonía y placer

Placer tu cara no habla sino que va a caballo
sobre un mundo de nubes en la cueva del ser
Somos mudos no estamos en la vida ridícula
Hemos llegado a ser terribles y divinos
Fabricantes secretos de miel en abundancia
Se oyen los gemidos de la carne incansable
En un instante oí la mitad de mi nombre
saliendo repentino e tus dientes unidos
En la luz puede ver la expresión de tu faz
que parecías otra mujer en aquel éxtasis

La oscuridad me pone furioso no te veo
No encuentro tu cabeza y no sé lo que toco
Cuatro manos se van con sus dueño dormidos
y lejos de ellas vagan también los cuatro pies
Ya no hay dueños no hay más que suspenso y vacío
El barco del placer encalla en alta mar
¿Dónde estás? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy? ¿Quién eres?

Para siempre abandono este interrogatorio
Ebrio hechizado loco a las puertas del morbo
grandiosa la pasión espero el turno fálico

De nuevo en una habitación estamos juntos
Desnudos estupendos cómplices de la Muerte.



Carlos Edmundo de Ory.

sábado, 1 de octubre de 2011